martes, 31 de julio de 2012

Nadie.

Yo soy tu antiguo bastón.
Yo soy aquel sobre el que te apoyabas, con el que caminabas sin miedo a caerte.
Yo soy el idiota que sigue mirando de reojo, a ver si consigo que me veas, y finjo que no me importas.
Yo soy el que muere por verte.
Yo soy el gilipollas que día tras día se levanta pensando en ti y recordando tu cara sobre su almohada.
Yo soy la mañana, soy la madrugada que empapa tu cara.
Yo soy la muerte.
Yo soy el olvido que acuna tus malos momentos, la paz que sumerge tus guerrras.
Yo soy el que no para de pensar lo mucho que te odia y lo mucho que te quiere al mismo tiempo y se destruye a sí mismo día sí, y día también, porque solo quiere tenerte.
Yo soy el que no puede vivir sin ti.
Yo soy el que te divierte.
Yo soy el que cuando te desconectas, deja la ventana de la conversación abierta, como si en cualquier momento pudieras entrar en mi habitación a través de ella.
Yo soy todas tus estrellas.
Yo soy tu suerte.
Yo soy el que sabe que eres la más bella.
Yo soy el que cuando pasa bajo tu portal no puede evitar mirar de reojo, para ver si en ese momento sales a la calle.
Yo soy el que mella las espadas de tus guerras.
Yo soy el que traga las bombas antes de que estallen.
Yo soy el que guarda tus cosas con mimo, porque deshacerme de ellas significaría que así puedo olvidarte, y no quiero hacerlo.
Yo soy el café que se te ha quedado frío.
Yo soy el ron que no puedes permitirte por la noche.
Yo soy el absenta que tanto temes.
Yo soy el arte.
Yo soy el arma cargada de caricias y esmaltes.
Yo soy la bala que penetra en tu interior.
Yo soy todo lo que tú cantes.
Yo soy el que no quiere que el mundo le vea llorando o sufriendo porque tú ya no le quieres.
Yo soy el que vive por y para que tú tengas aire.
Yo soy el que sujeta tu mundo en la sombra, sin que tú sepas nada.
Yo soy el que regalaría sus brazos para que tú tuvieses algo para comer.
Yo soy la majada de tu cama.
Yo soy el que se moriría para alimentarte.
Yo soy el que mataría para liberarte.
Yo soy el que te busca entre los ojos de otra gente, cuando el humo y el alcohol invaden el ambiente.
Yo soy el presente.
Yo fui el pasado.
Yo soy el único que quiere un futuro coherente.
Yo soy el que te necesita.
Yo soy el que te quiere.

¿Y quién son ellos?
Nadie.
Pero es nadie a quien prefieres.

domingo, 8 de julio de 2012

Por favor.

Destrózame.
Acaba conmigo.

Hazme real.

miércoles, 4 de julio de 2012

Control.

Se revolvió lentamente en la silla, intentando adoptar una postura más cómoda. Sintió el ardor de los clavos del respaldo, en su espalda desnuda y destrozada. Tosió un par de veces: el dolor del pecho era insoportable. Vomitó la sangre que se le amontonaba en la garganta. El líquido carmesí se derramó por su barbilla y su pecho.

La mano, enfundada en cuero, le levantó el rostro.

- Ríndete, y haré que todos se vayan.

El chico asintió con la cabeza, aguantando las lágrimas. El hombre del guante de cuero soltó los grilletes, ayudó gentilmente al muchacho a levantarse, y después de un fuerte rodillazo en el estómago, lo lanzó contra la pared, donde cayó inconsciente, semimuerto, con un brazo colgando de una forma grotesca y la cara destrozada a golpes.

El hombre se sentó en el trono, se colocó a si mismo los grilletes, y sonrió.

Chain tenía el control.