Yo estaba allí.
Pude ver aquella masa viva y caliente incorporarse lentamente. El brillo me cegaba los ojos. Pude sentir el viento rodeando cada centímetro de mi piel, un aire tan denso que tapaba cada uno de mis poros.
El fuego abrasador inundó mi cuerpo por completo. Pude sentir cada una de las partículas radioactivas que circulaban por la zona, clavándose en mis órganos vitales. Pude notar la sacudida y el estremecimiento de la incomprensión ante lo que estaba pasando en ese momento.
Pude notar como todos los hombres que estaban a mi alrededor en ese momento y contemplaban lo mismo que yo, sentían lo mismo y pensaban lo mismo con tanta fuerza que casi podíamos escucharnos los unos a los otros.
Pude sentir la radiación que aquel fenómeno emanaba de manera repentina y letal, arrasando con las miradas de todos los asistentes al espectáculo.
Aquello era incontrolable, se me escapa de las manos. Apenas podría describir lo que sentí aquel día. Ni siquiera entiendo por qué sigo vivo. Por qué puedo escribir esto y hablar sobre ello, por qué sobreviví a aquel momento.
Y sí. Lo recuerdo con claridad y aún tiemblo al decirlo.
Yo sobreviví a aquel infierno.
Yo vi como ella me besaba, me sonreía, y abandonaba la sala para nunca volver.
Me pregunto cuántas civilizaciones habrá destruido hasta la fecha.
sábado, 30 de marzo de 2013
viernes, 30 de noviembre de 2012
Outro.
Hoy me han sacado de aquí. De estas paredes mugrientas y de ese olor artificial a encarcelamiento. Dicen que nunca terminas de acostumbrarte, pero no es cierto. Un lugar en el que solo puedes sentir la lluvia de la calle en sueños, termina convirtiéndose en tu único hogar a la fuerza.
He recogido todas mis cosas con calma. No tenía prisa por largarme. Los guardias me han observado hasta llegar a la puerta. Incluso cuando todo ha pasado, siguen temerosos de que haga un movimiento impredecible.
Es increíble cómo, hagas lo que hagas, basta con intentar llevarte todo por delante una sola vez para que los humanos te miren con recelo y desconfíen de todo lo que hagas.
Como si ellos fuesen mejores que tú.
Como si ellos tuviesen el Nobel de la Paz.
Como si ellos te comprendiesen.
He recogido mis cosas en silencio. Lo único que ocupa mi cabeza ahora es que la salvación ha concluido.
Es hora de salir ahí fuera y volver a verla. Y sentir que no estoy muerto.
Vivir por vivir. Sin más preocupaciones.
Sentir.
Los guardias ni siquiera me han dejado hablar con mi compañero de celda. Creen que juntos tramábamos algo. Las personas solo desconfían de aquellos que hacen lo que ellos no harían, por miedo a no saber cómo reaccionar. Aunque estén de acuerdo contigo.
De cualquier forma no necesitaba hablar con él. Ha bastado una sonrisa y una mano en el hombro, para comprender que he hecho las cosas bien. Detrás de su larga y descuidada barba, me ha sonreído. Me ha dado su aprobación con una mirada radiante y llena de vida.
He caminado con tranquilidad hasta la puerta mientras los guardias caminaban tras de mí.
He salido fuera.
Ahora veo la luz de la calle.
Veo los coches moverse de un lado a otro.
Siento el sol sobre mi nuca.
Y ella está ahí delante.
Esperándome.
Sonriendo.
Es curioso.
Hacía años que no veía a Pandora sonreír.
He recogido todas mis cosas con calma. No tenía prisa por largarme. Los guardias me han observado hasta llegar a la puerta. Incluso cuando todo ha pasado, siguen temerosos de que haga un movimiento impredecible.
Es increíble cómo, hagas lo que hagas, basta con intentar llevarte todo por delante una sola vez para que los humanos te miren con recelo y desconfíen de todo lo que hagas.
Como si ellos fuesen mejores que tú.
Como si ellos tuviesen el Nobel de la Paz.
Como si ellos te comprendiesen.
He recogido mis cosas en silencio. Lo único que ocupa mi cabeza ahora es que la salvación ha concluido.
Es hora de salir ahí fuera y volver a verla. Y sentir que no estoy muerto.
Vivir por vivir. Sin más preocupaciones.
Sentir.
Los guardias ni siquiera me han dejado hablar con mi compañero de celda. Creen que juntos tramábamos algo. Las personas solo desconfían de aquellos que hacen lo que ellos no harían, por miedo a no saber cómo reaccionar. Aunque estén de acuerdo contigo.
De cualquier forma no necesitaba hablar con él. Ha bastado una sonrisa y una mano en el hombro, para comprender que he hecho las cosas bien. Detrás de su larga y descuidada barba, me ha sonreído. Me ha dado su aprobación con una mirada radiante y llena de vida.
He caminado con tranquilidad hasta la puerta mientras los guardias caminaban tras de mí.
He salido fuera.
Ahora veo la luz de la calle.
Veo los coches moverse de un lado a otro.
Siento el sol sobre mi nuca.
Y ella está ahí delante.
Esperándome.
Sonriendo.
Es curioso.
Hacía años que no veía a Pandora sonreír.
sábado, 13 de octubre de 2012
Azar.
Buscas, buscas, buscas y vuelves a buscar. Buscas creyendo que vas a encontrarlo. Pero nunca lo encuentras. Si existe alguien para ti, aparecerá. Pero quizá aún no.
Y de pronto un día te das con ello de bruces. Y comprendes que el azar es lo que determina cuando encontrarás a esa persona con la que puedes ser lo que quieres ser.
Hay cosas más importantes en la vida que el amor, cierto.
Pero el amor es la que más importa.
Y de pronto un día te das con ello de bruces. Y comprendes que el azar es lo que determina cuando encontrarás a esa persona con la que puedes ser lo que quieres ser.
Hay cosas más importantes en la vida que el amor, cierto.
Pero el amor es la que más importa.
domingo, 8 de julio de 2012
martes, 22 de mayo de 2012
Pedazos.
Vengo de dar a los lobos
los pedazos de mi ser,
que colgados de mi ventana
lloraban ayer,
quitándome el sueño.
Y yo ya no quiero volver
a retorcerme las entrañas,
en busca de un por qué,
para el vacío que está
convirtiéndose en mi dueño.
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