miércoles, 5 de enero de 2022

Plomo y fracaso

Vendería el mundo entero


a las llamas de la guerra


a cambio de


llevarme a la boca


sus labios


una vez más


y saborear el plomo


y mi fracaso.

martes, 4 de enero de 2022

Bailando con lobos

"Mira abajo",
me dice esta voz que se parece a la mía
pero que ya no recuerdo.

Estoy de pie en la pista de baile,
sobre un charco de sangre
que dibuja formas extrañas
bajo mis zapatillas.

Llega el get down,
y las luces parpadean.
La tormenta de neón
da vueltas alrededor de esta cabeza
que ya no es una cabeza,
sino una cárcel,
la cárcel de carne que me ha acompañado
y que he aprendido a abrazar.

La luz se vuelve fría,
del color de los muertos,
siento los focos sobre mí.
¿Cuándo llegué a este escenario?

"Mira abajo",
me dice esta voz que en algún momento fue la mía,
pero que ya no recuerdo.

El ruido ahogó el disparo,
y la bala me abrió el pecho
como una flor en primavera.
Los químicos que me adormecían,
bajan lentamente por mis costillas,
recorren cada cicatriz y me envuelven,
formando una armadura de benzocaína,
creando unas alas de etanol
que no sirven para volar lejos,
sino para volar bajo,
alas que se desdibujan con los suspiros
que cruzan la habitación.
Las luces se estrellan contra la bola de espejos
y el mundo gira como una discoteca vacía,
a la espera del siguiente ritmo
con el que empezar a mover estos huesos
que contemplan la pista de baile en silencio.

Y en la oscuridad de la sala, 
yace un lobo durmiendo entre altavoces viejos,
mientras las memorias sobrevuelan sus ojos
como hologramas de un futuro que nunca llegó.
Descansa y mantiene el orden
en esta prisión, en esta cárcel,
la cárcel de carne que me ha acompañado
y que he aprendido a comprender.

La luz se vuelve cálida,
del color del fuego,
siento los focos sobre mí.
Este es mi escenario.

"Mira abajo",
me dice esta voz que es la mía,
pero que me envuelve como una vieja melodía.

Siento como late
una nueva canción,
pero no comprendo su ritmo.
Y el lobo despierta con el beat,
lame esta herida inesperada,
abre mi cabeza con cariño
y se pasea
por las galerías polvorientas
de paredes cubiertas
de identidades rotas,
de ventanas con barrotes cortados,
de puertas con cadenas oxidadas,
donde los cuerpos bailaron abrazados
al son del viento que mecía las cortinas,
donde las drogas inundaron los pasillos
y llenaron de silencio cada pabellón.

Si esto es dolor,
quiero vivir en él.

"Mira abajo",
me digo a mí mismo.

Baila una vez más.

viernes, 31 de diciembre de 2021

The Path

 Hoy me he desnudado frente al espejo

y he recorrido mi cuerpo con los dedos

intentando encontrar un camino que empiece

donde acaba esta herida.

jueves, 30 de diciembre de 2021

Autochrome

Clac.

Carne viva en los nudillos, sangre en la nariz, un sabor barato en la boca. Hay algo ácido que trepa, clavado en el interior de mi tabique. No sé dónde estoy y tengo la nariz hinchada. Me gustaba esta camiseta, supongo. Ecos de zapatos en un pasillo que no va a ninguna parte y voces amortiguadas al otro lado de las paredes. Son las 2 de la mañana (¿lo son?). Dicen que si quiero llamar a alguien (¿quiero?).

Clac.

Tierra en los pantalones, sudor en la espalda. Está a punto de llover, pero no importa. Se está bien aquí. Aquí no hay nadie, no hay nada. Aquí no soy nadie, no soy nada. El humo me rodea las manos durante unos segundos y el aire se lo lleva, como si no hubiera pasado nada.

Clac.

Tos. Jadeos. No reconozco este sitio. No importa. Mañana tendrás tiempo de preguntártelo. Buenas noches. ¿Quién eres?

Clac.

Dame otro papel.

Clac.

Sangre y yeso.

Clac.

Vodka y luz ultravioleta.

Clac.

¿Qué soy? ¿Quién soy? ¿Por qué no puedo parar? ¿Por qué esta velocidad que arrasa con todo, la sensación de que si me detengo un solo instante el tren saldrá despedido y arrollará a todos aquellos que están dentro? ¿Por qué esta mente saturada de estática, incapaz de sintonizarse, de encontrar un ruido blanco que apague todos los demás ruidos? La necesidad de destrozarlo todo.

Clac.

Arena en los pantalones, sudor en la espalda. Ha empezado a llover, pero no importa. Se está bien aquí. Aquí no había nadie, no había nada. Aquí no era nadie, no era nada. El humo me rodeaba las manos durante unos segundos y el aire se lo llevaba, como si no hubiera pasado nada. Un destello rojo atraviesa el rabillo de mi ojo.

Clac.

No quedan diapositivas. Y sin embargo, la máquina sigue funcionando.

No distingo entre sueños y recuerdos

y mi mente sigue suspendida entre notas distorsionadas.


No quedan espejos.

Solo quedan estas manos rotas

incapaces de conservar nada.

Both

Que yo no soy yo,

si tú no eres tú.


No encuentro tu silueta en las sábanas,

no encuentro tu sombra en mis pasillos,

no encuentro tu voz en mis ecos,

no encuentro tu vapor en mis espejos.


Ya no encuentro las costuras de este pecho,

ni los agujeros de los clavos,

ni los pliegues por dónde solía cerrar.

Ni las cadenas,

ni las sogas,

ni las losas.

No me encuentro.


Que yo no soy yo 

si tú no eres tú.


Paso las horas recordando tu sonrisa

porque la mía se borra si no piensas en ella.

Paso las horas recordando tu tacto

porque mi piel se escarcha con cada hora de este invierno.


Que yo no soy yo

si tú no eres tú,

y tú quieres ser más que nunca,

y yo quiero ser más de lo que nunca he sido.


Dame la mano

y seamos juntos,

de mil maneras,

pero juntos,

para ser más que nunca,

para ser más de lo que nunca hemos sido.


Porque si tú no eres tú,

yo no quiero ser yo,

y todo deja de tener sentido.