domingo, 23 de enero de 2022

In Memoriam

limpiarse la sangre de la cara
antes de volver a casa

respirar humaredas blancas 
para borrar pensamientos negros

contemplar las fotos de los muertos
sentado en el acantilado

contar los días de tregua
en cicatrices en las manos

romper el espejo del sótano
para cerrarle la puerta al monstruo

caminar al borde del océano
para perder para siempre el miedo

desatar un fuego en la noche
para pedir auxilio en los callejones

recuperar el aliento en ninguna parte
para apagar el ruido y las voces



Repaso con los dedos
los grabados de estas galerías
en el estómago de la montaña
y le pregunto
a la oscuridad
qué pasó
con Él

Si logró salir del laberinto
Si encontró paz en la noche
Si logró dormir sin llorar
Si sintió que merecía el tacto
Si dejó de hacerse daño
Si dejó de hacerles daño
Si fue quien quiso ser
Si recuperó sus manos
Si sació su sed
Si echó de menos el mar
Si venció al frío y la sombra
Si consiguió el coraje de vivir desarmado
Si se permitió amar
Si comprendió el fuego en su pecho
Si encontró su espada y sus huesos

o si encontró su pálido cadáver
flotando en un lecho de loto
descansando
soñando
diciendo
que está tranquilo
ahora que no tiene hogar. 

sábado, 22 de enero de 2022

Temperance

Hay un ángel sentado en mi cama
con la cara sucia
las alas rotas
el vestido rasgado
las manos de plata

Recoge la seda gris que atraviesa
las persianas al llegar la mañana
y teje una sábana de luz fría
que va llenando este túmulo
en silencio
en calma

La tela recorre la habitación
como un tapiz de historias soñadas
con figuras de monstruos y damas
habitaciones abandonadas 
hojas melladas
enigmas
castigos
heridas
batallas

Me dice que no respire
que escuche estos latidos que se apagan
que ponga la mano en mi vientre
"¿Notas cómo da patadas?
Es la ira dormida
que va contigo a donde vayas
Porque esto es lo que eres
Porque eres guerra y nada más
Porque eres todo lo que matas
Y tus latidos se convierten en gritos
Y tu luz es agua helada"

La jaula de carne y odio
que soy
se acurruca bajo las mantas 
sin decir nada

Siente el vacío
con tanta fuerza
que le da vértigo
existir
más allá de esta cama

Y el ángel lo sabe y se acerca
y acaricia su cabello con dedos de plata

"Templanza es la Ciudad de Muertos
y allí viajarás para encontrarla"

La bestia se abraza a sí misma
y pregunta con voz cansada
¿La fe?
¿La vida?
¿La calma?
¿La memoria de esta historia
que me envuelve como tela de araña?

El ángel se acuesta a su lado
le coge la mano
y susurra

"Tu espada
Tu alma".

viernes, 21 de enero de 2022

Abismo

Con una cuerda
de penas trenzadas
baja al abismo
una última vez

Busca la puerta oculta
entre los escombros
y reza en silencio

Es la hora
de invocar al dragón 
y entregar tu corazón
para salvar una historia

Coge esta antorcha
y ten fe
en que la luz aguante
y las tinieblas duerman

Cubre tu rostro
con las cenizas del hogar
y ahuyenta a los monstruos
que todavía te recuerdan

Suelta la espada
y desnúdate en la oscuridad

Nadie te acompañará en este viaje
Nadie escuchará tus gritos
Nadie buscará tus huesos
Nadie cruzará este umbral

Este dolor es solo tuyo
Y los muertos lo guardan


Así está escrito en la montaña.

El niño y el perro

El niño y el perro
pasean por el viejo muelle

No saben nadar
pero les gusta acercarse al borde

Un paso tras otro
Una risa tras otra
Siempre juntos
Separados por una frágil correa
Siempre juntos
El niño
El perro

Corren juntos hacia la tormenta
Persiguiendo el resplandor azul
El estallido en el pecho
La caricia en la piel
El peso en los hombros
La magia del cielo roto
del que hablan las historias
con las que sueñan cada noche

Si la correa resbala
El niño tropieza
El perro se pierde
Los caminos se difuminan
en la noche y la tormenta
Pero el rayo nunca cesa

Pase lo que pase
El rayo nunca cesa

El niño tira del perro 
por miedo
El perro tira del niño 
por hambre
La tormenta ríe
Y el relato siempre es el mismo

Siempre el niño
Siempre el perro
La tormenta
Las historias
La urgencia del abismo
El amor al relámpago
El miedo al trueno

Y el rayo
Que nunca cesa.




miércoles, 19 de enero de 2022

Corre, chico, corre

Solo soy otro niño perdido
Sangre en las manos
Fuego en el pecho
Pena en los ojos
Miedo en la tripa
Prisa en los pies

Nací para correr
Ponerme las zapatillas 
bajo la lluvia
Pisar rápido
Salpicar con fuerza
Dejar atrás las miradas
y el frío
Huir de la carne 
y la victoria
Vivir con prisa
Abrazar la angustia
Escapar de la soledad
en la siguiente curva
pero nunca 
nunca en la anterior

Me dijeron que corriese
Y corrí
Para existir

Juguete roto
Sin saber cuándo parar
Se deslizan las horas entre sus dedos
Pasa la vida entre pastillas y cicatrices
Se caen los minutos
de sus bolsillos
Escapa de sí mismo
por los agujeros

Me dijeron que corriese
Y corrí
Para existir
Para dibujar 
un paisaje entre las llamas
Para dar un giro en el aire
Y estallar
con un suspiro

Solo soy otro crío perdido
Sangre en las manos
Fuego en el pecho
Pena en los ojos
Miedo en la tripa
Prisa en los pies

Nací para correr
Y corrí
Para cruzar la noche
Sin mirar atrás
Sin mirar al frente
Solo el suelo
Siempre el suelo
Con sus grietas y sus figuras
Siempre el suelo
pero
nunca el camino

Quemar el cielo
Llegar más lejos
Morir más cerca
Desaparecer
Fracasar
Querer
Fallar

Pero correr
siempre correr


siempre correr.