miércoles, 23 de marzo de 2016

Donde duermen los monstruos.

Entonces comprendi, al bucear en sus ojos, que un pensamiento nadaba allí abajo. Me odiaba por haberme enamorado de ella.

martes, 22 de marzo de 2016

Prometheus

El hombre creó una jaula llamada "sistema". Un bello palacio de porcelana y lodo en el que la seguridad es moneda de cambio, y los ideales se compran baratos. Incluso estas palabras están condicionadas por el sistema. Porque todas y cada una de las frases que repites en las redes sociales, predicando la autenticidad, no son más que mantras impuestos por la cultura del bienestar. Al leerlas, piensas "otro revolucionario idealista con ganas de polémica y demagogia". El mundo es un zoológico de robots sin conciencia rodeados de barrotes, que protegen y aislan, que defienden y matan. Pero si realmente prestas atención a mis palabras, sabrás por qué vuelo cerca del sol. Tan cerca que ardí y descendí para contarlo.

Lilynette se convirtió en Satán

A veces sueño que nos encontramos en un bar y charlamos. No hablamos de nada en concreto, hablamos como si nunca nos hubiésemos conocido. Como si nada hubiese sucedido, ni lo bueno ni lo malo. Sueño que el bar está vacío y no tenemos esa tensión de la mirada ajena incrustada en los huesos. Sueño que la justicia poética está tirada en el almacén, borracha y completamente ajena a su puesto de trabajo. Que la venganza se ha tomado un descanso, que las mentiras se quedan en la cama todo el día y que el odio decide dormir en el fondo del vaso. Sueño que hablamos de todo y de nada, que simplemente llenamos el aire de palabras para evitar mirarnos a la cara.

A veces sueño que tenemos la oportunidad de tenernos delante el uno al otro para hablar. Y no se me ocurre nada que decirte, ni tengo ganas de escucharte. Sueño que nos quedamos así, en la inmensidad de un jardín gris, con una cámara de fotos en la mano y un cigarro en la otra, sin saber cuál de los dos mata más.

A veces sueño que volvemos a encontrarnos en la otra vida, y que nada de esto ha pasado.

Odio esos sueños porque no duelen.

Odio esos sueños porque tengo que obligarme a recordar por qué apareciste en mi vida. Y siempre termino recordando por qué te fuiste.

jueves, 17 de marzo de 2016

De la oscuridad y otras amistades.

Yo solo sé hablar de la furia. No sé lo que es una caricia.
Me miro al espejo y solo veo un plato de hueso recubierto de piel, con dos agujeros verdes y una falda de pelo negro alrededor de la boca. Esa superficie, esa máscara, es lo que llevo por rostro desde el principio del infierno. "No dejas entrar a los demás", dijeron."Déjame ayudarte", dijeron. Este medallón de hueso y carne, pulido con miradas rancias frente al espejo, es la corona del monumento al odio que llevo por cuerpo. Una temporada en el infierno os serviría para entender. Pero tampoco entenderíais.

"¿Por qué tienes que ser así? ¿Por qué". Ella jamás ha dicho eso. Pero puedo escuchar como retumba esa frase en el hueco de su cabeza. El que siempre olvida de tapar, por donde se escapa la realidad.

Cambié el alcohol por las convicciones, y el humo por las gafas de sol. Esto es una jungla de miradas extrañas, y no quiero que nadie se cuele por estas rendijas, no sabrían volver. No me gusta hablar a no ser que sea para hacer daño, y  señalar esa enorme sombra que me rodea y envuelve mi espalda allá donde vaya, allá donde haya alguien para mirarme. Todo esto no es más que la eterna resaca de mi vida. La tormenta y el arrastre de una mala noche, de una borrachera que duró veinte años. Me esculpí a puñetazos y me pinté con la sangre de las personas equivocadas, pero no es el ruido y la furia lo que me caracteriza. Me caracteriza el silencio cuando todo el mundo habla. Y sobre todo, cuando todo el mundo espera que hable. Porque sólo soy una mirada incómoda al fondo de un pasillo a oscuras.

Mientras me recuesto sobre un montón de huesos con nombres grabados en ellos, mientras contemplo un cielo estrellado y me retuerzo esta herida en las tripas para no dormirme, pienso. Pienso que todo está en orden. Pienso que mi único objetivo está conseguido. "No estás loco", me susurro en el silencio de la habitación. 

Me he convertido en el ser humano más sano del mundo: me odio por deporte.

domingo, 13 de marzo de 2016

Bakemono.

Había olvidado muchas cosas de mí mismo, aunque las cicatrices de la carne estuviesen ahí para devolvérmelas. Pero recordé que odiaba hacer el ridículo, especialmente delante de ella. De ello. Y en ese instante comprendí que eso era lo que hacía al desnudarme.