Naciste entre la espada y la pared.
No te preguntes por los humanos, apenas los conoces.
Tú creciste con las bestias,
te criaste entre los monstruos.
Te amamantaste de las heridas que encontraste a tu paso,
tu leche es la sangre de los que murieron enfermos,
sin ver el campo de batalla ni a través de una ventana de coraje.
Desinfectaste sus llagas con la poca saliva que te quedaba para no morir de sed en el desierto,
pobre imbécil.
Ese cielo que miras fijamente,
buscando tu sitio en este puto infierno,
se ríe de ti.
Se burla de tu boca,
que mastica la tierra que otros lanzaron contra tus sonrisas.
Se burla de tus ojos,
que brillan ilusos ante la puñalada.
Se burla de tus manos,
que sostienen las vidas que envenenarán tus venas.
Se burla de tus piernas,
que corren para huir de ti mismo.
Se burla de tu vida,
que no es más que un chiste mal contado.
El hueco de tu pecho palpita,
ahora sabes que no estás muerto.
Haz honor al pacto que luce tu pecho.
Levántate y escupe al espejo.
Estás vivo.
Eres cierto.
Has elegido no sangrar en esta batalla,
has elegido no caer de rodillas,
desarmado,
ante una avalancha de flechas y lanzas.
Mantente erguido,
mantente firme.
Camina.
martes, 24 de septiembre de 2013
lunes, 26 de agosto de 2013
Deyja.
Están todos cubriendo el horizonte.
Sus armaduras, cubiertas de huesos y plumas negras, tiemblan con el viento.
Sus sonrisas están cubiertas de sangre. De odio.
Los dioses juegan a los dados con mi mente.
De rodillas, espero el golpe final.
Espero el momento en el que todos ellos corran hacia mí, con sus armas levantadas, y despedacen mi cuerpo con brutalidad. Con amor.
Espero mi muerte.
Los lobos lloran.
La lluvia cae con fuerza.
Suelto la espada, suelto el escudo.
El dragón cierra los ojos y se relame, afilando las uñas.
Me abro la armadura y me pongo en pie una vez más.
Es todo lo que puedo hacer, en la noche del cuervo.
sábado, 24 de agosto de 2013
Una vez más.
Esta noche no habrá luna.
Esta noche será eterna, será el infierno de lo oscuro.
No dejaré que las estrellas me observen, me internaré en la oscuridad.
No quiero carne humana, no quiero ojos.
Esta noche no habrá sangre, no habrá sonrisas.
Esta noche corro con los lobos como si nunca hubiese dejado de ser uno de ellos.
Esta noche daré la espalda a los dioses.
Daré la espalda a Cloto, y reprimiré mis ganas de apuñalarla.
Esta noche, Fenrir aullará lo más fuerte que pueda.
El Ragnarok comenzará en mi estómago,
esta noche es el principio del fin de los tiempos.
Esta noche dejaré el dinero sobre la mesita de noche.
Me follaré a Fortuna y me largaré del lugar, antes de que despierte.
Esta noche descarrilaré.
Esta noche no habrá luna.
Solo habrá una enorme explosión,
una terrible llamarada de partículas radioactivas que abrasará mi interior.
Esta noche habrá caos.
Pero cuando la noche acabe,
despertaré junto a mí otra vez.
E incrustaré el filo contra el colchón,
contra el espejo,
contra mi pecho.
Libraré otra encarnizada batalla contra mis ojos.
Pero no habrá victoria.
Las valkyrias golpean mi ventana, confundidas, sin saber si llevarme o no.
Guinaré un ojo para ellas,
pues no habrá Valhalla hoy.
Aún queda mucho que hacer.
Esta noche será eterna, será el infierno de lo oscuro.
No dejaré que las estrellas me observen, me internaré en la oscuridad.
No quiero carne humana, no quiero ojos.
Esta noche no habrá sangre, no habrá sonrisas.
Esta noche corro con los lobos como si nunca hubiese dejado de ser uno de ellos.
Esta noche daré la espalda a los dioses.
Daré la espalda a Cloto, y reprimiré mis ganas de apuñalarla.
Esta noche, Fenrir aullará lo más fuerte que pueda.
El Ragnarok comenzará en mi estómago,
esta noche es el principio del fin de los tiempos.
Esta noche dejaré el dinero sobre la mesita de noche.
Me follaré a Fortuna y me largaré del lugar, antes de que despierte.
Esta noche descarrilaré.
Esta noche no habrá luna.
Solo habrá una enorme explosión,
una terrible llamarada de partículas radioactivas que abrasará mi interior.
Esta noche habrá caos.
Pero cuando la noche acabe,
despertaré junto a mí otra vez.
E incrustaré el filo contra el colchón,
contra el espejo,
contra mi pecho.
Libraré otra encarnizada batalla contra mis ojos.
Pero no habrá victoria.
Las valkyrias golpean mi ventana, confundidas, sin saber si llevarme o no.
Guinaré un ojo para ellas,
pues no habrá Valhalla hoy.
Aún queda mucho que hacer.
lunes, 12 de agosto de 2013
Oración de la caja de Pandora.
Parece que no teníamos ni idea.
Creíamos saberlo todo,
todo sobre las personas,
el mundo,
mis noches,
tus gritos,
tus llantos,
mis grietas.
Creíamos saberlo todo,
todo sobre la muerte,
sobre la vida,
sobre las heridas,
sobre la mierda.
Pero no.
Parece que no teníamos ni idea.
Tú creías que la clave era vivir con el pecho abierto.
Creías que esa era la manera de evitar todas las mentiras.
Yo creía que la clave era vivir huyendo, escapando del mundo.
Creía que esa era la manera de sobrevivir a una vida.
Creíamos saberlo todo,
todo sobre las personas,
el mundo,
mis noches,
tus gritos,
tus llantos,
mis grietas.
Creíamos saberlo todo,
todo sobre la muerte,
sobre la vida,
sobre las heridas,
sobre la mierda.
Pero no.
Parece que no teníamos ni idea.
No se trataba de salvar al de enfrente,
no se trataba de entrar en su mente,
de recibirlo en tu interior,
alquilarle la habitación,
al precio del dolor,
para siempre.
No se trataba de rescatar al mundo,
de salvarlo de las fauces de la muerte.
No se trataba ni siquiera de ser héroes,
ni villanos,
ni secundarios con suerte.
Tú creías que la clave era vivir con el pecho abierto.
Creías que esa era la manera de evitar todas las mentiras.
Yo creía que la clave era vivir huyendo, escapando del mundo.
Creía que esa era la manera de sobrevivir a una vida.
Pero se trataba de vivir con el pecho abierto,
pegados, abrazados,
cubriendo cada uno con su cuerpo
del otro la herida.
Se trataba de vivir huyendo,
de la mano,
sin mirar atrás.
Alimentándonos de una sonrisa.
domingo, 11 de agosto de 2013
One.
La noche antes de un largo viaje, siempre hace frío.
No importa si cierras o abres la ventana: el frío penetra en tus huesos y te hace arroparte bajo las mantas, pegar los brazos al cuerpo, cerrar los ojos para concentrar el calor.
Vuelves a los 5 años.
Vuelves al terror nocturno.
Vuelves a la soledad.
La soledad.
¿Volver a ella?
¿Cuándo la has abandonado?
Es tu puta preferida, y tú su mejor cliente. Nunca va a dejarte marchar, al fin y al cabo todos estamos durmiendo con ella cuando llega la muerte. Ella es así de ambiciosa.
Pero, ¿de qué me sirve?
En el núcleo de la soledad más absoluta, solo tengo un billete hacia la suerte.
Siempre estuve jodido, maldito. Nunca me salieron bien mis planes, así que vivo al día.
El as de picas.
La carta de la muerte.
Me juego la vida en causas perdidas, me juego mi causa en una vida perdida.
Me juego el alma, y la pierdo mil veces. Y la perderé otras mil.
No sé a donde voy.
No sé de donde vengo.
No sé si este mi sitio,
no sé siquiera si tengo hogar.
Solo sé que estoy hecho pedazos, desde que tengo uso de razón,
y sigo buscando las piezas de este rompecabezas que lleva mi nombre.
Me odio cuando debería quererme,
me quiero cuando debería odiarme.
Soy la veleta del infierno,
el caso perdido.
No importa si cierras o abres la ventana: el frío penetra en tus huesos y te hace arroparte bajo las mantas, pegar los brazos al cuerpo, cerrar los ojos para concentrar el calor.
Vuelves a los 5 años.
Vuelves al terror nocturno.
Vuelves a la soledad.
La soledad.
¿Volver a ella?
¿Cuándo la has abandonado?
Es tu puta preferida, y tú su mejor cliente. Nunca va a dejarte marchar, al fin y al cabo todos estamos durmiendo con ella cuando llega la muerte. Ella es así de ambiciosa.
Soy un mendigo.
Soy un niño revoltoso y abandonado, que camina por las calles sin más carga que sus fantasmas y una botella de ron.
Pero hago lo que puedo, ¿no? No soy doblegado, no tengo correa, nadie me ha atrapado.
Soy libre como un perro sin chip.
Vago, solo vago por donde puedo y por donde no puedo.
Camino sin rumbo, y si no tengo permiso para hacerlo, mejor.
No me gusta pedir permiso, no me gusta pedir perdón.
Nunca he jugado a su juego, nunca he sido otra pieza, otro peón.
No.
Pero, ¿de qué me sirve?
En el núcleo de la soledad más absoluta, solo tengo un billete hacia la suerte.
Siempre estuve jodido, maldito. Nunca me salieron bien mis planes, así que vivo al día.
El as de picas.
La carta de la muerte.
Me juego la vida en causas perdidas, me juego mi causa en una vida perdida.
Me juego el alma, y la pierdo mil veces. Y la perderé otras mil.
No sé a donde voy.
No sé de donde vengo.
No sé si este mi sitio,
no sé siquiera si tengo hogar.
Solo sé que estoy hecho pedazos, desde que tengo uso de razón,
y sigo buscando las piezas de este rompecabezas que lleva mi nombre.
Me odio cuando debería quererme,
me quiero cuando debería odiarme.
Soy la veleta del infierno,
el caso perdido.
Y la pregunta no es si tengo remedio, la pregunta ni siquiera es si seguiré alimentándome de rechazo.
La pregunta es si quieres pasar la noche aquí, dentro de mí.
Así que responde, quédate conmigo, hace frío y es tarde.
Ven aquí y cierra los ojos, entre mis brazos.
Quédate conmigo y busca.
Cuatro manos son más que dos.
Y encuentran muchos más pedazos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
